Quien no ha visto por la tele un personaje chiquitico, cabezon, femenino... que día tras día nos llena de sus aventuras detrás de ese, su gran amor.
Pues bien, ella es Pucca. Pucca es el nuevo icono pop para merchandising de largo alcance. Es coreano, pequeñito y cabezón. Una criaturita impulsiva y no muy políticamente correcta. Bueno, a Pucca aún le queda mucho para mito, pero la manía planetaria que la persigue es de órdago. En la estela del fenómeno kawaii (monada en japonés), que identifica a todos esos muñequitos concebidos para crecer con sus consumidores, Pucca es la estrella del estudio surcoreano Vooz, una empresa maestra en crear personajes de anime para videojuegos, dibujos animados en 2D y 3D y telefonía móvil que ha logrado colarse en el espacio cultural ocupado prácticamente por la Kitty-chan (Hello Kitty y su pandilla).
Un éxito de masas que también dice mucho del dinámico boom económico de Corea del Sur frente a la larga recesión que vive Japón. Así, el monopolio de multinacionales del merchandising infantil-juvenil como la veterana Sanrio o San-X, que es de donde salía hasta hoy casi todo el producto kawaii, ha quedado truncado por esta cría oriental, hija del dueño de un restaurante chino, forofa de una especialidad coreana de tallarines negros llamada Zazang y enamorada perdidamente del joven ninja Garu, que no sabe evitar sus tonteos y besuqueos.
Tan tempestuosa historia de amor centra los episodios de la serie Pucca, Funny Love que se pueden seguir en www.puccaclub.com
Porque en efecto, estas criaturas han trascendido su misión como carne de mercadería para conquistar la red. Aunque en eso, Pucca no ha sido la primera.